SÍNTESIS


CRISIS FINANCIERA 1999-2000
La situación de Ecuador durante las décadas de los 80 y 90 provocó el interés en nuestro equipo de analizar la crisis Ecuatoriana entre los años 1999 y 2000 nos permitirá conocer y analizar los diversos factores que generaron la crisis en un determinado momento y las medidas correctivas de tipo fiscal y monetario, que fueron tomadas por parte del Gobierno e instituciones financieras con la finalidad de salir de la crisis. El estudio de una crisis económica les permite a los estudiantes un mejor aprendizaje de cómo funciona una economía.
Los administradores de los bancos quebrados, autoridades y funcionarios encargados de vigilar los negocios bancarios que fueron cómplices, no han recibido la sanción penal correspondiente por su actuar doloso, y ello refleja la poca eficiencia, moralidad y eficacia en la administración del Estado. Como siempre el Estado siempre termina perdiendo, y como consecuencia la población ecuatoriana.
La crisis financiera se originó en el gobierno de Sixto Durán Ballén y Alberto Dahik (1.992 - 1.996), los promotores del neoliberalismo en Ecuador. En 1994 impulsaron la creación de la Ley de Instituciones Financieras, que liberalizó las tasas de interés y permitió la libre circulación de capitales y el aumento de los créditos vinculados, que proliferaron sin control. Eso generó especulación, fuga de capitales y quiebra de bancos. A lo cual se sumaron otros factores: el fenómeno de El Niño, la crisis financiera internacional y el desplome del precio del petróleo (US$6.30 por barril). Sin embargo, las políticas del presidente Jamil Mahuad, perteneciente al partido Democracia Popular (democracia cristiana) agudizaron aún más la crisis.
En 1998 el poder financiero se volvió evidente. Banqueros como Fernando Aspiazu, del Banco del Progreso, financiaron la campaña electoral de Jamil Mahuad y otros formaron parte de su gabinete. Se establecieron políticas de “salvataje bancario” que permitieron la entrega de créditos millonarios a la banca privada, a través de instituciones públicas. En el Congreso Nacional, la famosa “aplanadora”, conformada por los derechistas Partido Social Cristiano y Democracia Popular, creó leyes e instituciones (como la AGD) para que el Estado se haga cargo de las deudas de la banca privada.
El 8 de marzo de 1999, se declaró un <<feriado bancario>> de 24 horas, que finalmente duró 5 días. Todas las operaciones financieras estaban suspendidas. Mientras tanto, el presidente Mahuad decretó un <<congelamiento de depósitos>> por 1 año, de las cuentas de más de 2 millones de sucres. Esa medida tuvo consecuencias nefastas. Aun así los bancos “quebraron” y el Estado asumió los costos, transmitiéndolos a la población a través de diversos mecanismos, entre ellos, la reducción del gasto social y la elevación del costo de los servicios.
Las consecuencias fueron terribles: inflación, devaluación, recesión, quiebra de empresas, desempleo, mayor pobreza e indigencia, muertes, suicidios y la mayor ola migratoria de la historia del Ecuador. Las pérdidas económicas ascendieron a 8000 millones de dólares y las pérdidas sociales fueron mayores.
La “crisis bancaria” produjo aproximadamente un 70% del cierre de las instituciones financieras del país. En 1999 la actividad económica estuvo disminuida en un 7 u 8% y el sucre perdía su valor por 195%. El ingreso Per cápita del dólar americano había caído por 32% durante aquel año. El desempleo aumentó de 9% al 17% y el subempleo aumentó de 49% al 55%. Fueron utilizados 1.6 mil millones dólares de los fondos del Gobierno de Ecuador a bancos que quebraron como resultado de las prácticas corruptas y mala administración financiera.
El medio circulante aumentó a una proporción anual de 170% para pagar a los depositantes de los bancos quebrados. En marzo de 1999, el Gobierno congeló los depósitos bancarios para evitar la hiperinflación. A finales de 1999, La popularidad del Presidente Mahuad había caído al 9%. Desapareció hasta la moneda nacional (el sucre), pues en enero del 2000 el gobierno decretó la dolarización a una paridad de 25.000 sucres por dólar. Por lo cual, quienes tenían ahorros <<congelados>> en sucres, recuperaron sólo una quinta parte. Los problemas económicos, financieros y políticos irresolutos llevaron a masivas protestas que produjeron la salida de Mahuad de la presidencia el 22 de enero del año 2000.



 Luego de haber realizado la síntesis se puede concluir que hemos analizado diversos factores componentes de la crisis económica que ya es una realidad en nuestro país. Sin embargo, debemos aceptar la realidad de que no estuvimos preparados para enfrentarla; en todos los ámbitos, el gobierno haciendo gastos que no fortalecieron más que el aparato burocrático; los empresarios al no tener un compromiso cívico con el país, el pueblo al no ahorrar en tiempos de bonanza para prevenir épocas difíciles, sumado a que nuestra economía se sustenta en pilares tan volátiles como el petróleo y las remesas.
Es hora ya de cambiar la visión que tenemos de desarrollo, desarrollo no es dinero que viene de remesas y petróleo, el verdadero progreso camina de la mano del trabajo, del incentivo a la inversión, de creer en nuestra gente y apoyar sus ideas, de dejar de llenar los bolsillos de unas cuantas empresas transnacionales, de abandonar el camino de la corrupción, en definitiva de renovarnos como personas y como sociedad y empezar a arrimar el hombro en la reconstrucción de nuestra patria. El mundo entero exige más de nosotros, a fuerza tendremos que ser parte de la globalización para no sucumbir en el aislamiento; pero sobre todo, debemos pensar que las generaciones venideras nos juzgarán por lo que hicimos y por lo que dejamos de hacer, y es posible que para entonces ya no se cuente con el petróleo; por lo tanto, los jóvenes debemos cambiar ciertos conceptos y paradigmas propios de nuestro subdesarrollo, y retomar viejas ideas y valores que se consideraban caducos como el patriotismo y la solidaridad.